miércoles, mayo 29, 2013

Hoy me acordaba de Esperanza

con saudades. Miraba su foto y pensaba: ya no le mandé nada, ya no volvió a llamar. Al rato, sonó el teléfono, cosa rara acá y era ella.

Después de hablar con Esperanza, all is well.

Me dijo que había soñado que los niños estaban enfermos y por eso había llamado. Cuánto la quiero.

Los chicos empezaron a quedarse en el jardín hasta las 4. No deja de sorprenderme el silencio de mi casa estos días y el contraste con unas semanas atrás.

Ya sé que en cualquier momento pueden volver a enfermarse y todo este paisaje inundarse de corridas, nudos en la espalda, dolor de cabeza, llamadas de emergencia, kleenex, termómetros, tendonitis del hombro, gatoradepero mientras tanto no puedo evitar disfrutarlo. 

Esta noche llega mi papá. Qué dirá de Sao Paulo, Brasil.   

viernes, mayo 17, 2013

Cautiverio

Dejamos recipientes con agua en las habitaciones.

La sequedad en DF no se parece en nada a la de SP, una me partía los labios, la piel extraña de los codos y me daba ese cosquilleo en la garganta a la hora de acostarme, la otra da sinusitis, dolores de cabeza  y resfríos irregulares: un lado de la nariz goteando y el otro sequísimo.

Dante ve los recipientes y corre, como si llegara tarde, a tirar su pez nemo o algo de la bañera en esa agua que pelea el tiempo. 

miércoles, mayo 15, 2013

Ellos conversan

más bien Ulises, que a esta altura ya es una especie de dictador; va por el mundo diciendo "bata" ("basta").

Es su palabra favorita, por lejos y descubrió el poder que tiene si la dice con la entonación adecuada.
Ahora lo difícil es hacerle entender cuándo debe o puede usarla para que no pierda su efecto ni se gane enemigos innecesarios.

domingo, mayo 12, 2013

Mi primer día de la madre

El sábado me agarró un terrorista de ashtanga y me dio para que tuviera. Hacía demasiado tiempo que no practicaba la serie completa. No me acordaba nada y como no era una clase guiada, tenía que hacer la serie sola. Hacía cualquier postura que me acordaba en cualquier orden, también. Para no quedarme quieta esperando que pasara el profesor y preguntarle, seguía con lo que mi cuerpo se acordaba. El profesor sólo decía los nombres en sánscrito con acento en portugués: posturas que para mí habían sido bautizadas como "frazadita" o "palo de cabeza", de pronto eran otra cosa.

Yo me reía de mi cualquierismo e improvisación, ¿cómo no hacerlo? No pegaba una. Pero creo que ashtanga ahora es una pésima idea. Estoy trabada y contracturada. El hecho de que sea fuerte, flexible y fibrosa no es razón para entregarme, sería casi como meterme a hacer fisioculturismo. Así me siento, con el coche doble y los chicos no quiero sacar más músculo, debería hacer iyengar o pilates. Pero como eso está fuera de mi presupuesto voy a hacer el muy poco glamoroso hatha yoga. Estoy grande.

Pero es una suerte haber encontrado un estudio poco pretencioso y fashion, cerca de casa, con precio razonable.

Mi problema estos días es que mis hijos empezaron la escuela y con eso, la construcción de anticuerpos para rechazar las enfermedades. Cada semana suspendo mi vida porque alguno está enfermo. Ya se volvió normal para mí, es ridículo.

Ahora, por ejemplo, no puedo creer que los dos van a ir mañana.

Hoy es el día de las madres acá en Brasil. Me parece tan raro el vínculo con los chicos: esa intimidad, una intimidad casi obscena.

Una parte de mi día la pasé viendo y llorando Rachel is getting married.

Dante y Ulises por primera vez me dieron y me hicieron un regalo. Son dos beboides hechos y derechos.