jueves, agosto 30, 2012

El secreto de su éxito

Queda claro estos días que con Esperanza nos une algo que va mucho más allá de un cálido vínculo laboral. Es obvio que coincidimos en la devoción por mis niños. No deja de sorprenderme la atracción hacia los niños varones, será que en casa había demasiada presencia femenina. La había.

Queda claro que a pesar de decirme "señora" hay algo de madre hija. A veces hasta pienso que nos parecemos, físicamente, quiero decir.

Estos últimos días no me siento bien, me puse un DIU la semana pasada y estoy con muchos cólicos. Ayer por las dudas, me desparasité, primera vez en casi años, y empecé a tomar algo que me recetó el ginecólogo, 20 mg al día. Pasé una noche horrible, por mi panza, no por los chicos. Tenía la panza durísima y súper inflamada, nauseas, asco y dolor. Me hizo acordar a los primeros meses de embarazo.

Pero no estoy embarazada, para ponerme el diu, me hice ecografía, todo normal, óvulos en etapa de reclutamiento a ver quién es el más apto.

Esperanza dice que tengo los ojos tristes, yo, la verdad que excepto ayer, me venía sintiendo más o menos mal. De hecho ayer fui a la peluquería para teñirme las canas por primera vez en mi vida y llegué 18.50. Esperanza me dijo que se había preocupado porque "siempre llama y no estaba ni usted, ni el señor". "Pensé que a lo mejor se había sentido mal". No me ve bien.

Y se nos llenaron los ojos de lágrimas ayer cuando me dijo que su hermana llama y me dice que está muy nerviosa por su viaje y yo le digo que tranquila, pero si me pregunta a mí no sabría qué decirle, con los nervios que traigo. Y yo le pregunté si estaba nerviosa por el viaje a Brasil. No, me dijo, porque los días pasan muy rápido. Ella ya empezó a despedirse de los chicos.

Es que esto no es una relación de trabajo, es amor. Los chicos le dicen mamá, le dicen mamá a casi cualquier mujer que conviva con ellos un tiempo. Pero la adoran.


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