Dodo, mi Dodó de apellido consonántico, criatura hermosa que nació elegante. Políglota, costurera de ropa de barbie, modista de ropas sensacionales, comerciante, productora teatral, decoradora de interiores, tanguera, lectora ocasional, caligrafista perfecta, viajera, abuela y madre por el mismo precio, hermana amorosa de Gigí, coleccionista de arte, moradora de once, villa devoto y recoleta, cocinera de tartas de manzanas con masa crujiente y alimonada, arrollados y tortas de chocolate con mermelada de frambuesa, polaca y argentina, morocha y rubia, experta en baños de espuma a sus nietas coquetas, filmadora ocasional del cotidiano y experta en el arte del regateo.
lunes, mayo 26, 2014
martes, abril 01, 2014
GIRLS
Le escribía a Inés y me acordaba del momento en que me bajó la leche, un día después de que nacieran los muchachos. Fue surrealista ver esas tetas tan siliconescas en mi torso. Creo que prueba que no me gustaría tener más tetas.
Aunque no sé si las siliconas se sentirán igual.
En fin.
Resuelvo cuestiones estos días y como exagero pienso que podría haber sido abogada, pero nada es más ridículo.
Y de golpe descubrí que Girls ya se puede ver online y como C está de viaje mis noches tienen dueñas.
No sé cómo se dice pero el título de la serie que aparece en una tipografía grande y con combinaciones de colores diferentes cada vez, me hipnotiza. La música es increíble y el cuerpo de Lena Dunham, también, es lo más parecido a un bebé que he visto, no sabía que se podía llegar a los treinta con esa mullidez. Es un halago. ültimamente miro mucho las caras y la piel de los que nos acercamos a los cuarenta y veo que nos parecemos a la idea que tenía de los adultos. Gente más adelgazada, más tensa.
Aunque no sé si las siliconas se sentirán igual.
En fin.
Resuelvo cuestiones estos días y como exagero pienso que podría haber sido abogada, pero nada es más ridículo.
Y de golpe descubrí que Girls ya se puede ver online y como C está de viaje mis noches tienen dueñas.
No sé cómo se dice pero el título de la serie que aparece en una tipografía grande y con combinaciones de colores diferentes cada vez, me hipnotiza. La música es increíble y el cuerpo de Lena Dunham, también, es lo más parecido a un bebé que he visto, no sabía que se podía llegar a los treinta con esa mullidez. Es un halago. ültimamente miro mucho las caras y la piel de los que nos acercamos a los cuarenta y veo que nos parecemos a la idea que tenía de los adultos. Gente más adelgazada, más tensa.
martes, marzo 18, 2014
Números
Me fui tras unas frutas,
unos siete años
ahora ya pasaron diez,
y voy detrás
de dos
que ahora tienen tres.
unos siete años
ahora ya pasaron diez,
y voy detrás
de dos
que ahora tienen tres.
viernes, enero 24, 2014
Yunta, tuppers y repasadores
De regreso en SP. Mis hijos cada tanto dicen que quieren ir a la casa de fulano y sultano. BA fue un tour familiar desenfrenado y sin aire acondicionado. El departamento que alquilamos frente a un Parque Las Heras ralo y seco era perfecto para nosotros. De haber tenido aire, no hubiéramos tenido luz, así que fue una buena apuesta. Para el invierno será perfecto con radiadores hasta en el baño.
A Dodó la vi tres veces, me pareció muy poco pero la verdad es que pudimos pasar unos lindos ratos. La logística es complicada, además, los chicos están mucho más grandes pero no hay que obviar que todavía no tienen 3, son varones y hacen yunta. Mi abuela está en silla de ruedas, su cuarto está en un primer piso y el jardín y el café en planta baja.
Un día le dije a mi hermana, hablando de D y U "es que me agotan" y seguí "viste ese día que viene el mejor amigo de Li y quedás agotada, así, 24/7". El tema parecería ser tener una empleada y uno se acostumbra a no tener y te parece hasta muy incómodo tener. Más si uno trabaja desde casa y esa parece que va a ser la norma por acá. La chica que venía dos veces por semana me mandó un torpedo, así se dice en portugués mensaje de texto, que está embarazada y que le queda muy lejos y que va a trabajar menos. Igual, no me convencía y creo que yo a ella tampoco. El clásico no hay mal que por bien no venga. el problema es que soy bastante obsesiva y tengo una adicción severa a barrer. Mi prima María que vive en París me comentaba que no tiene empleada pero no porque sea caro sino que es muy relajada y cada tanto, creo que una vez por semana, limpia baños y demás. Yo soy más de barrer y limpiar los interruptores de la luz donde quedan manchas de los dedos, es un trabajo de hormiga inconducente, lo sé. También lavo mucha ropa desde que tengo lavaropas y guardo las cosas para planchar en un armario de la cocina y eso me da mucho placer, las pilas de ropa limpia, doblada pero arrugada en esos estantes, es como un refugio, sólo saber que existe ese rincón, ese sistema ahí me deja tranquila. Odio pasar un trapo. Lavar los platos no es tan terrible, pero con el orden y la limpieza hago mucho esfuerzo porque me cuesta mucho y no tengo talento.
Es raro haberse mudado tanto en los últimos tiempos, pero casi sin menaje porque cuando uno vuelve a la casa de los padres, los tuppers y repasadores están grasientos y curtidos y eso debería ser normal. Pero no, lo normal se ha vuelto comprar esos enseres repetidas veces, muy ecológico, por cierto. Los repasadores y delantales son una de mis cosas favoritas en este mundo.
Estaba leyendo Clarice Lispector. Nunca parece que me puedo hacer tiempo para continuar. pero me parecía una cruza de Katherine Mansfield y Cesare Pavese y es todo un elogio.
Tengo un celular inteligente y me parece que el principal uso va a ser sacar fotos. Me alegra, la idea era estar más conectada en esas horas medio muertas en el patio del edificio donde leer se complica, llevar la compu más y hay que mirar a los chicos cada tanto. Pero me da mucha fiaca abrirme al mundo del whatsup y la conectividad y disponibilidad inmediata. Como una amiga que después de separarse se dio cuenta de que ella era tanto o más obsesiva por el orden, la decoración y la limpieza que su marido. Yo tengo algo de fóbica, aunque me ponga a hablar con cualquiera y muchas veces me arrepienta.
Mi falta de memoria para los rostros, no sé si tendrá un nombre esa patología es que dudo, dudo y dudo. Por ejemplo, ayer fui a una clase de yoga y saludé a la profesora, fui al baño volví y la profesora me saludó otra vez, me pareció medio raro pero como nunca me acuerdo de las caras, pensé que la pasaría lo mismo a ella. Cuando entré al salón vi que eran dos personas totalmente diferentes, salvo por la contextura y color de piel. No es mucho parecido, ahí con el contraste entre las dos, me dije que tengo que tratar de prestar más atención, aunque no sé si tienen remedio.
A Dodó la vi tres veces, me pareció muy poco pero la verdad es que pudimos pasar unos lindos ratos. La logística es complicada, además, los chicos están mucho más grandes pero no hay que obviar que todavía no tienen 3, son varones y hacen yunta. Mi abuela está en silla de ruedas, su cuarto está en un primer piso y el jardín y el café en planta baja.
Un día le dije a mi hermana, hablando de D y U "es que me agotan" y seguí "viste ese día que viene el mejor amigo de Li y quedás agotada, así, 24/7". El tema parecería ser tener una empleada y uno se acostumbra a no tener y te parece hasta muy incómodo tener. Más si uno trabaja desde casa y esa parece que va a ser la norma por acá. La chica que venía dos veces por semana me mandó un torpedo, así se dice en portugués mensaje de texto, que está embarazada y que le queda muy lejos y que va a trabajar menos. Igual, no me convencía y creo que yo a ella tampoco. El clásico no hay mal que por bien no venga. el problema es que soy bastante obsesiva y tengo una adicción severa a barrer. Mi prima María que vive en París me comentaba que no tiene empleada pero no porque sea caro sino que es muy relajada y cada tanto, creo que una vez por semana, limpia baños y demás. Yo soy más de barrer y limpiar los interruptores de la luz donde quedan manchas de los dedos, es un trabajo de hormiga inconducente, lo sé. También lavo mucha ropa desde que tengo lavaropas y guardo las cosas para planchar en un armario de la cocina y eso me da mucho placer, las pilas de ropa limpia, doblada pero arrugada en esos estantes, es como un refugio, sólo saber que existe ese rincón, ese sistema ahí me deja tranquila. Odio pasar un trapo. Lavar los platos no es tan terrible, pero con el orden y la limpieza hago mucho esfuerzo porque me cuesta mucho y no tengo talento.
Es raro haberse mudado tanto en los últimos tiempos, pero casi sin menaje porque cuando uno vuelve a la casa de los padres, los tuppers y repasadores están grasientos y curtidos y eso debería ser normal. Pero no, lo normal se ha vuelto comprar esos enseres repetidas veces, muy ecológico, por cierto. Los repasadores y delantales son una de mis cosas favoritas en este mundo.
Estaba leyendo Clarice Lispector. Nunca parece que me puedo hacer tiempo para continuar. pero me parecía una cruza de Katherine Mansfield y Cesare Pavese y es todo un elogio.
Tengo un celular inteligente y me parece que el principal uso va a ser sacar fotos. Me alegra, la idea era estar más conectada en esas horas medio muertas en el patio del edificio donde leer se complica, llevar la compu más y hay que mirar a los chicos cada tanto. Pero me da mucha fiaca abrirme al mundo del whatsup y la conectividad y disponibilidad inmediata. Como una amiga que después de separarse se dio cuenta de que ella era tanto o más obsesiva por el orden, la decoración y la limpieza que su marido. Yo tengo algo de fóbica, aunque me ponga a hablar con cualquiera y muchas veces me arrepienta.
Mi falta de memoria para los rostros, no sé si tendrá un nombre esa patología es que dudo, dudo y dudo. Por ejemplo, ayer fui a una clase de yoga y saludé a la profesora, fui al baño volví y la profesora me saludó otra vez, me pareció medio raro pero como nunca me acuerdo de las caras, pensé que la pasaría lo mismo a ella. Cuando entré al salón vi que eran dos personas totalmente diferentes, salvo por la contextura y color de piel. No es mucho parecido, ahí con el contraste entre las dos, me dije que tengo que tratar de prestar más atención, aunque no sé si tienen remedio.
jueves, diciembre 19, 2013
Mis poleas
¿Qué creo de la maternidad? Después de practicar el oficio tres año tal vez ya tenga alguna idea.
Primero que todo, que definitivamente y bajo todo aspecto que no me hace mejor persona, diría que me expone como la puta madre y segundo que me acerca un pasito más al fin fin. Sobretodo que esas bolas de amor me dan una sensación muy fuerte de pertenencia. Es terrible porque esas bolas están en fuga desde que nacen.
Y es verdad que crecen. Yo clamaba que crecieran a los gritos.
Acá duermen la siesta dos nenes que conversan entre sí, se dan de comer el uno al otro, se empujan, abrazan, se llaman y pelean, urden planes, copan rincones y arman poleas con cualquier manija y con cualquier objeto que tenga una cinta. Recién hace poco entendí su juego.
Mañana van a viajar en avión por primera vez ocupando asiento.
jueves, noviembre 28, 2013
Mistura
Mis hijos dicen yo en portugués y hablan también portugués entre sí.
El portuñol es la lengua más practicada en casa. Es muy difícil evitar la mezcla.
"Ven, mamai, olha". "Escola, cocó, casa, caca",
El portuñol es la lengua más practicada en casa. Es muy difícil evitar la mezcla.
"Ven, mamai, olha". "Escola, cocó, casa, caca",
miércoles, septiembre 18, 2013
Y va mi entrada 500
no es tanto comparado con los años que pasaron. Podría sacar cuentas, pero me torra ese revisionismo hoy.
En mi casa --la idea de mi casa a partir de mis 16 años, con el local de mi madre, Pie a Tierra, ya consolidado un poco como único en su tipo-- tenías que empezar a planear tu viaje por Europa, tenías que ir asegurándote el capital y eligiendo tu derrotero. Yo quería el Reino Unido, no tenía dudas, también quería estudiar Letras pero de ambas cosas me disuadió mi padre: de lo primero porque era desaprovechar la oportunidad de tener los recursos para hacer la Europa, la oportunidad de explorar el Continente -yo quería la isla, él, el continente y fue mi padre quien ganó la partida- de lo segundo porque "te van a sacar las ganas de leer literatura". Mi padre odia los eufemismos, nunca "no se encuentra", siempre "no está", nunca "cola", siempre "culo", las cosas por su nombre con mi padre.
Así me conseguí un trabajo y unos ahorros de regalos de cumpleaños nunca usados y saqué un pasaje. Una cosa fundamental en la idea de mi casa es que se viajaba sola y un mínimo de 6 meses, mejor 9, pero con 6 ya pasabas la prueba. Ahora que lo escribo veo que era verdaderamente un viaje iniciático.
Yo me decidí por comenzar por NY, donde vivía una gran amiga de mi madre: Stephanie, quien vivía en el loft más generoso de Mercer y Grand. Ahí había gente durmiendo hasta en la mesa de pool y más de una veintena de perros y gatos. Para mí era sin lugar a dudas un lugar muy familiar. El viaje por esa razón empezó muy bien, hasta con un affaire amoroso que yo añoraba. Me despedí después de 2 semanas y partí a Londres.
Ahí la cosa se empezó a nublar. Fui a un hostel en un Brixton nada gentrificado, era el hostel más barato de la Let's Go Europe, tan popular por esos años noventa. Más que un hostel parecía un refugio. En mi habitación había una mujer en pleno ataque de pánico que no dejaba de llorar. Yo recuerdo el Hyde Park, mirar fijo a los patos y estar muy lejos de las cosas, una distancia y extrañamiento que no había sentido antes. Pero seguí viaje, me mudé a un típico hostel por Earl's Court manejado por hindués. Ahí conocí a Victoria, una de mis amigas más queridas. Varios años mayor que yo, pero con muchas correspondencias.
Se fueron las nubes en Londres, comía orejones y disfrutaba la ciudad. De ahí seguimos a París, a la Association de Etudiantes Protestants en el número 46 de la Rue Vaugirard. Era enfrente de los Jardines de Luxemburgo y no se podía pedir nada más.
Victoria se fue y afortunadamente ahí conocí a mi otra gran amiga, Amanda Litchenstein, una de las personas con más entrega que conozco, quien varios años más tarde me visitó en Buenos Aires en pleno corralito, en una ciudad laboratorio. También viajó a México hace algunos años.
Pero volvamos a 1996. Tuvimos grandes charlas en esas monumentales habitaciones con viasta al hermoso patio empedrado, y decidí acompañarla en su visita a Marla en Amsterdam. Lástima no tener las cartas acá, ni las fotos. Ese hostel de la Rue Vuagirard no existe más, pero acá encontré una foto que no le hace honra.
Amsterdam me gustó mucho, especialmente sus yogures naturales, hamburguesas de atún y el albergue donde nos quedamos. Era lo que en alemán se llama un Wohngemeinshaft: una casa de estudiantes. El novio de Marla era un alto y espigado holandés, conflictuado profesor de latín o simple catedrático, no lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es que la relación de Amanda y Marla se fue deshilachando, no parecían tener mucho en común o más bien no parecían haber revisitado sus correspondencias. En cambio, Marla y yo fluíamos muy bien. Aunque el novio de Marla confesó tener un crush conmigo por recordarle a una ex novia, con una nacionalidad oriental, aunque no de Asia; alguna chica con piel oscura y cejas fuertes, seguro.
Ahora el romance de Marla se comenzó a diluir. Hacíamos paseos en bicicleta los tres, había algo desubicado en la escena, algo siempre fuera de lugar. Amanda se fue y yo prolongué mi estadía en la ciudad. Me acabo de acordar del nombre del novio de marla, medio impronunciable, "gjus" o algo así. Gjus me presentó los brown cafés, con su inefable gezelling.
Y llegó el momento de irme. Ahora era el turno de Berlín, la ciudad que me cautivó para siempre.
El muro se había caido hacía pocos años y yo me quedé en la casa de Andreas, un Andreas con mucho sentido del humor y sensibilidad. Había otro chico también, aunque no recuerdo su nombre, sólo recuerdo la novia de él: una turca muy atractiva que usaba unos mamelucos de jean.
En Berlín empecé a mirar más el cielo y era marzo: visité las piletas públicas, los parques cuando se ponía el sol, los supermercado con los productos directo en sus cajas, tipo Día, algo que era totalmente nuevo para mí las casas ocupadas en Kreuzberg. Berlín se aparece siempre con el sol poniéndose y la distancia, ese enrarecimiento que había sentido en Londres, volvió y ya no se fue. No podía dormir, ni comer. Llamé a Buenos Aires y en mi casa me decían: "Andá a Praga. Vas a ver", "Andá a Budapest", "Andá a Estambul". En mi casa no estaba mi padre, hacía ya muchos años, que él conformaba otro mundo y lo llamé. Me dijo: "Volvé". Y fue un verdadero alivio, ya estaba iniciada.
Volví a Buenos Aires en medio de un cuatrimestre ya empezado y sin mucho que hacer, aunque pronto me mejoré y me sentí cerca de las cosas. Tuve un pequeño idilio que me vino muy bien y luego empecé a estudiar alemán, algo que había querido hacer desde chica pero era casi taboo por el nazismo. También en el segundo cuatrimestre empecé el equivocado camino de la filosofía. Mis compañeros eran por momentos perros abandonados que irrumpían el aula, o mujeres maduras que creían en los duendes. Sólo tuve un compañero, llamado Germán, con quien se podía conversar. No había gente, parecía el camino más solitario.
Cuando me pasé a Letras, fue otro alivio, conocí bastante gente y me sentí mucho más en piel. Además, había tanta diversidad, tantas vertientes, tantas tentaciones. Letras no me sacó las ganas de escribir, para nada, más bien me ayudó a organizar mis ideas y mis prioridades. Ahora después de una década de haberme recibido estoy volviendo. Es muy raro ir a una fotocopiadora y leer apuntes, tiene algo demodé pero urgente al mismo tiempo. Conocí a una profesora que me está cautivando y es tan placentero sentirse arrastrada hacia la lectura y escritura.
El domingo terminé de leer Just Kids, fue un llanto como los del cine que me acompañó en las últimas 30 páginas. No recuerdo que un libro me hiciera llorar tanto. Tal vez me equivoque, como seguramente haya errado los nombres y los lugares de ese viaje Let's Go Europe 1996.
En mi casa --la idea de mi casa a partir de mis 16 años, con el local de mi madre, Pie a Tierra, ya consolidado un poco como único en su tipo-- tenías que empezar a planear tu viaje por Europa, tenías que ir asegurándote el capital y eligiendo tu derrotero. Yo quería el Reino Unido, no tenía dudas, también quería estudiar Letras pero de ambas cosas me disuadió mi padre: de lo primero porque era desaprovechar la oportunidad de tener los recursos para hacer la Europa, la oportunidad de explorar el Continente -yo quería la isla, él, el continente y fue mi padre quien ganó la partida- de lo segundo porque "te van a sacar las ganas de leer literatura". Mi padre odia los eufemismos, nunca "no se encuentra", siempre "no está", nunca "cola", siempre "culo", las cosas por su nombre con mi padre.
Así me conseguí un trabajo y unos ahorros de regalos de cumpleaños nunca usados y saqué un pasaje. Una cosa fundamental en la idea de mi casa es que se viajaba sola y un mínimo de 6 meses, mejor 9, pero con 6 ya pasabas la prueba. Ahora que lo escribo veo que era verdaderamente un viaje iniciático.
Yo me decidí por comenzar por NY, donde vivía una gran amiga de mi madre: Stephanie, quien vivía en el loft más generoso de Mercer y Grand. Ahí había gente durmiendo hasta en la mesa de pool y más de una veintena de perros y gatos. Para mí era sin lugar a dudas un lugar muy familiar. El viaje por esa razón empezó muy bien, hasta con un affaire amoroso que yo añoraba. Me despedí después de 2 semanas y partí a Londres.
Ahí la cosa se empezó a nublar. Fui a un hostel en un Brixton nada gentrificado, era el hostel más barato de la Let's Go Europe, tan popular por esos años noventa. Más que un hostel parecía un refugio. En mi habitación había una mujer en pleno ataque de pánico que no dejaba de llorar. Yo recuerdo el Hyde Park, mirar fijo a los patos y estar muy lejos de las cosas, una distancia y extrañamiento que no había sentido antes. Pero seguí viaje, me mudé a un típico hostel por Earl's Court manejado por hindués. Ahí conocí a Victoria, una de mis amigas más queridas. Varios años mayor que yo, pero con muchas correspondencias.
Se fueron las nubes en Londres, comía orejones y disfrutaba la ciudad. De ahí seguimos a París, a la Association de Etudiantes Protestants en el número 46 de la Rue Vaugirard. Era enfrente de los Jardines de Luxemburgo y no se podía pedir nada más.
Victoria se fue y afortunadamente ahí conocí a mi otra gran amiga, Amanda Litchenstein, una de las personas con más entrega que conozco, quien varios años más tarde me visitó en Buenos Aires en pleno corralito, en una ciudad laboratorio. También viajó a México hace algunos años.
Pero volvamos a 1996. Tuvimos grandes charlas en esas monumentales habitaciones con viasta al hermoso patio empedrado, y decidí acompañarla en su visita a Marla en Amsterdam. Lástima no tener las cartas acá, ni las fotos. Ese hostel de la Rue Vuagirard no existe más, pero acá encontré una foto que no le hace honra.
Amsterdam me gustó mucho, especialmente sus yogures naturales, hamburguesas de atún y el albergue donde nos quedamos. Era lo que en alemán se llama un Wohngemeinshaft: una casa de estudiantes. El novio de Marla era un alto y espigado holandés, conflictuado profesor de latín o simple catedrático, no lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es que la relación de Amanda y Marla se fue deshilachando, no parecían tener mucho en común o más bien no parecían haber revisitado sus correspondencias. En cambio, Marla y yo fluíamos muy bien. Aunque el novio de Marla confesó tener un crush conmigo por recordarle a una ex novia, con una nacionalidad oriental, aunque no de Asia; alguna chica con piel oscura y cejas fuertes, seguro.
Ahora el romance de Marla se comenzó a diluir. Hacíamos paseos en bicicleta los tres, había algo desubicado en la escena, algo siempre fuera de lugar. Amanda se fue y yo prolongué mi estadía en la ciudad. Me acabo de acordar del nombre del novio de marla, medio impronunciable, "gjus" o algo así. Gjus me presentó los brown cafés, con su inefable gezelling.
Y llegó el momento de irme. Ahora era el turno de Berlín, la ciudad que me cautivó para siempre.
El muro se había caido hacía pocos años y yo me quedé en la casa de Andreas, un Andreas con mucho sentido del humor y sensibilidad. Había otro chico también, aunque no recuerdo su nombre, sólo recuerdo la novia de él: una turca muy atractiva que usaba unos mamelucos de jean.
En Berlín empecé a mirar más el cielo y era marzo: visité las piletas públicas, los parques cuando se ponía el sol, los supermercado con los productos directo en sus cajas, tipo Día, algo que era totalmente nuevo para mí las casas ocupadas en Kreuzberg. Berlín se aparece siempre con el sol poniéndose y la distancia, ese enrarecimiento que había sentido en Londres, volvió y ya no se fue. No podía dormir, ni comer. Llamé a Buenos Aires y en mi casa me decían: "Andá a Praga. Vas a ver", "Andá a Budapest", "Andá a Estambul". En mi casa no estaba mi padre, hacía ya muchos años, que él conformaba otro mundo y lo llamé. Me dijo: "Volvé". Y fue un verdadero alivio, ya estaba iniciada.
Volví a Buenos Aires en medio de un cuatrimestre ya empezado y sin mucho que hacer, aunque pronto me mejoré y me sentí cerca de las cosas. Tuve un pequeño idilio que me vino muy bien y luego empecé a estudiar alemán, algo que había querido hacer desde chica pero era casi taboo por el nazismo. También en el segundo cuatrimestre empecé el equivocado camino de la filosofía. Mis compañeros eran por momentos perros abandonados que irrumpían el aula, o mujeres maduras que creían en los duendes. Sólo tuve un compañero, llamado Germán, con quien se podía conversar. No había gente, parecía el camino más solitario.
Cuando me pasé a Letras, fue otro alivio, conocí bastante gente y me sentí mucho más en piel. Además, había tanta diversidad, tantas vertientes, tantas tentaciones. Letras no me sacó las ganas de escribir, para nada, más bien me ayudó a organizar mis ideas y mis prioridades. Ahora después de una década de haberme recibido estoy volviendo. Es muy raro ir a una fotocopiadora y leer apuntes, tiene algo demodé pero urgente al mismo tiempo. Conocí a una profesora que me está cautivando y es tan placentero sentirse arrastrada hacia la lectura y escritura.
El domingo terminé de leer Just Kids, fue un llanto como los del cine que me acompañó en las últimas 30 páginas. No recuerdo que un libro me hiciera llorar tanto. Tal vez me equivoque, como seguramente haya errado los nombres y los lugares de ese viaje Let's Go Europe 1996.
martes, septiembre 10, 2013
Como diría Inés
tengo 4 preciosos minutos, pero tipeo muy lento.
Tengo días en que me confundo y voy a determinados lugares a reclamar objetos perdidos; sólo que después los encuentro en otro lado: en un cajón o la heladera, por ejemplo.
También soy muy supersticiosa, casi que cada pequeña acción determina mi futuro, promisorio o no. "Si saco la etiqueta de una vez y sin que se rompa, va a estar todo bien".
Tengo días en que me confundo y voy a determinados lugares a reclamar objetos perdidos; sólo que después los encuentro en otro lado: en un cajón o la heladera, por ejemplo.
También soy muy supersticiosa, casi que cada pequeña acción determina mi futuro, promisorio o no. "Si saco la etiqueta de una vez y sin que se rompa, va a estar todo bien".
martes, septiembre 03, 2013
Aviesos, simultáneos diálogos
de Silvina Ocampo
Diálogo
Te hablaba del jarrón azul de loza,
de un libro que me habían regalado,
de las Islas Niponas, de un ahorcado,
te hablaba, qué sé yo, de cualquier cosa.
Me hablabas de los pampas grass con plumas,
de un pueblo donde no quedaba gente,
de las vías cruzadas por un puente,
de la crueldad de los que matan pumas.
Te hablaba de una larga cabalgata,
de los baños de mar, de las alturas,
de alguna flor, de algunas escrituras,
de un ojo en un exvoto de hojalata.
Me hablabas de una fábrica de espejos,
de las calles más íntimas de Almagro,
de muertes, de la muerte de Meleagro.
No sé por qué nos íbamos tan lejos.
Temíamos caer violentamente
en el silencio como en un abismo
y nos mirábamos con laconismo
como armados guerreros frente a frente.
Y mientras proseguían los catálogos
de largas, toscas enumeraciones,
hablábamos con muchas perfecciones
no sé en qué aviesos, simultáneos diálogos.
Y encuentro esta tierna nota de María Moreno.
http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/Las12/01-06/01-06-08/NOTA4.HTM
Diálogo
Te hablaba del jarrón azul de loza,
de un libro que me habían regalado,
de las Islas Niponas, de un ahorcado,
te hablaba, qué sé yo, de cualquier cosa.
Me hablabas de los pampas grass con plumas,
de un pueblo donde no quedaba gente,
de las vías cruzadas por un puente,
de la crueldad de los que matan pumas.
Te hablaba de una larga cabalgata,
de los baños de mar, de las alturas,
de alguna flor, de algunas escrituras,
de un ojo en un exvoto de hojalata.
Me hablabas de una fábrica de espejos,
de las calles más íntimas de Almagro,
de muertes, de la muerte de Meleagro.
No sé por qué nos íbamos tan lejos.
Temíamos caer violentamente
en el silencio como en un abismo
y nos mirábamos con laconismo
como armados guerreros frente a frente.
Y mientras proseguían los catálogos
de largas, toscas enumeraciones,
hablábamos con muchas perfecciones
no sé en qué aviesos, simultáneos diálogos.
Y encuentro esta tierna nota de María Moreno.
http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/Las12/01-06/01-06-08/NOTA4.HTM
miércoles, julio 31, 2013
Haikais de Basho por Manuel Bandeira
Quimonos secando
Ao sol. Oh aquela manguinha
da criança mortal!
Quatro horas soaram
Levantei-me nove vezes
Para ver a lua.
Ao sol. Oh aquela manguinha
da criança mortal!
Quatro horas soaram
Levantei-me nove vezes
Para ver a lua.
lunes, julio 29, 2013
Der Panther/ A Pantera Rainer Maria Rilke
DER PANTHER
Rainer Maria Rilke
Im Jardin des Plantes, Paris
Sein Blick ist vom Vorübergehn der Stäbe
so müd geworden,dass er nichts mehr hält.
Ihm ist, als ob es tausend Stäbe gäbe
und hinter tausend Stäben keine Welt.
Der weiche Gang geschmeidig starker Schritte,
der sich im allerkleinsten Kreise dreht,
ist wie ein Tanz von Kraft um eine Mitte,
in der betäubt ein grosser Wille steht.
Nur manchmal schiebt der Vorhang der Pupille
sich lautlos auf -. Dann geht ein Bild hinein,
geht durch der Glieder angespannte Stille -
und hört im Herzen auf zu sein.
A PANTERA
Rainer Maria Rilke
(Trad. Augusto de Campos)
(No Jardin des Plantes, Paris)
De tanto olhar as grades seu olhar
esmoreceu e nada mais aferra.
Como se houvesse só grades na terra:
grades, apenas grades para olhar.
A onda andante e flexível do seu vulto
em círculos concêntricos decresce,
dança de força em torno a um ponto oculto
no qual um grande impulso se arrefece.
De vez em quando o fecho da pupila
se abre em silêncio. Uma imagem, então,
na tensa paz dos músculos se instila
para morrer no coração.
miércoles, julio 24, 2013
con estos también de Guilherme de Almeida
Um gosto de amora
comida com sol. A vida
chamava-se "Agora".
comida com sol. A vida
chamava-se "Agora".
Me encontré con estos versos de Antonio Gonçalves Dias
No meio das tabas de amenos verdores,Cercadas de troncos - cobertos de flores,Alteiam-se os tetos d’altiva nação;São muitos seus filhos, nos ânimos fortes,Temíveis na guerra, que em densas coortesAssombram das matas a imensa extensão.
São rudos, severos, sedentos de glória,Já prélios incitam, já cantam vitória,Já meigos atendem à voz do cantor:São todos Timbiras, guerreiros valentes!Seu nome lá voa na boca das gentes,Condão de prodígios, de glória e terror!
As tribos vizinhas, sem forças, sem brio,As armas quebrando, lançando-as ao rio,O incenso aspiraram dos seus maracás:Medrosos das guerras que os fortes acendem,Custosos tributos ignavos lá rendem,Aos duros guerreiros sujeitos na paz.
No centro da taba se estende um terreiro,Onde ora se aduna o concílio guerreiroDa tribo senhora, das tribos servis:Os velhos sentados praticam d’outrora,E os moços inquietos, que a festa enamora,Derramam-se em torno dum índio infeliz.
Quem é? - ninguém sabe: seu nome é ignoto,Sua tribo não diz: - de um povo remotoDescende por certo - dum povo gentil;Assim lá na Grécia ao escravo insulanoTornavam distinto do vil muçulmanoAs linhas corretas do nobre perfil.
Por casos de guerra caiu prisioneiroNas mãos dos Timbiras: - no extenso terreiroAssola-se o teto, que o teve em prisão;Convidam-se as tribos dos seus arredores,Cuidosos se incubem do vaso das cores,Dos vários aprestos da honrosa função.
Acerva-se a lenha da vasta fogueiraEntesa-se a corda da embira ligeira,Adorna-se a maça com penas gentis:A custo, entre as vagas do povo da aldeiaCaminha o Timbira, que a turba rodeia,Garboso nas plumas de vário matiz.
Em tanto as mulheres com leda trigança,Afeitas ao rito da bárbara usança,índio já querem cativo acabar:A coma lhe cortam, os membros lhe tingem,Brilhante enduape no corpo lhe cingem,Sombreia-lhe a fronte gentil canitar,
lunes, julio 15, 2013
Yo quiero a mi hijo pero a veces no puedo parar de gritar
Una semana después de haber cumplido 37 y estoy pensando mucho en Dodó. Tengo bastante mala memoria pero recuerdo cosas en las cuales hace mucho no pensaba porque no venían a colación. Pero no sé cómo mis recuerdos se relacionan con estos días.
Me acuerdo mucho cuando jugábamos a disfrazarnos en el balcón de su departamento contrafrente, con sol de tarde y tan preciosamente 60s. Lucía y yo nos disfrazábamos con ropa remanente de las obras que había producido Dodó en los 60s y 70s, como Las Mariposas son Libres y muchas otras que ya ni recuerdo.
Dodó fue quien me llevó a ver Titanes en el Ring y el calor que hacía en ese estudio no lo volví a sentir nunca más. Como tenía 8 o 9 años no me quería sacar la remera, a pesar de que todavía era chata y de que Dodó me alentaba mucho. Bañando a los chicos recordaba los baños de espuma en ese baño tan grande y ventilado. recuerdo las botellas de coca cola en miniatura y el cajón en el cual venían.
Saltar en su cama que era un sommier acolchonadísimo, comer galletitas ahí mismo y que a la noche se quejara de las migas. Pero Dodó nunca se quejaba, ni nos retaba. Que Dodó me dijera Pochita Morfona.
La comida en su casa era arroz con pollo, milanesas de carne finitas, que no me gustaban porque les ponía queso rallado y siempre me lo negaba, pescado a la cacerola con morrón, tomate, cebolla y papas, varénikes con crema y cebolla dorada, ñoquis a la romana. El arroz era tomado en serio, nunca era hervido, lo saltaba y quedaba crocante. De postre torta de chocolate, que era una especie de biscochuelo de color y sabor muy intenso, la tarta de manzana: era de masa bien finita y crocante, con puré de manzana, crema y nueces partidas. Torta de ciruela había de dos tipos una un bizcochuelo marmolado fucsia y vainilla que era con ciruelas remolacha, la cosa más linda y rica que haya comido. El otro tipo era una tarta con ciruela pasa que nunca me gustó mucho y me decepcionaba por ser tan diferente y sin embargo provenir de la misma fruta.
Y en su viaje de hace algunas semanas mi mamá me trajo una hoja fotocopiada con la letra de ella. Esa letra que hacía mucho que no veía y me saltó a los ojos por ese afecto que siempre tuvo.
Es una copia de un guión sobre un piloto y tiene una receta sobre Chocolate Chips Cookies en Spanglish. Pero del otro lado está la joya de la corona: el embrión de un programa de televisión y la primera frase es :
Yo quiero a mi hijo pero a veces no puedo parar de gritar y más abajo dice. "programa a la noche".
Después la letra camabia y las anotaciones pasan a ser en inglés
man in audience... father abandoned family, mother was alcoholic left as only person responsible for older retarded brother
younger sister with perceptual problem
problem as adult = lack of self esteem
working a problem the therapy
sigue un poco más y después vuelve la letra de Dodó.
Programa a ver quién puede dirigirlo
Cuando se le cae algo, no pegar el grito, aguantárselo a pesar de todos los problemas que pueda tener.
La mayor tenía que tener la responsabilidad de ayudar a sus hermanitos menores (yo también era chiquita y tenía deseos de ser ayudada y mimada. Nunca me besó mi madre.
Una voz agradable.
3 Oprah Transcripts
2 John St
NY, NY 10038
Me acuerdo mucho cuando jugábamos a disfrazarnos en el balcón de su departamento contrafrente, con sol de tarde y tan preciosamente 60s. Lucía y yo nos disfrazábamos con ropa remanente de las obras que había producido Dodó en los 60s y 70s, como Las Mariposas son Libres y muchas otras que ya ni recuerdo.
Dodó fue quien me llevó a ver Titanes en el Ring y el calor que hacía en ese estudio no lo volví a sentir nunca más. Como tenía 8 o 9 años no me quería sacar la remera, a pesar de que todavía era chata y de que Dodó me alentaba mucho. Bañando a los chicos recordaba los baños de espuma en ese baño tan grande y ventilado. recuerdo las botellas de coca cola en miniatura y el cajón en el cual venían.
Saltar en su cama que era un sommier acolchonadísimo, comer galletitas ahí mismo y que a la noche se quejara de las migas. Pero Dodó nunca se quejaba, ni nos retaba. Que Dodó me dijera Pochita Morfona.
La comida en su casa era arroz con pollo, milanesas de carne finitas, que no me gustaban porque les ponía queso rallado y siempre me lo negaba, pescado a la cacerola con morrón, tomate, cebolla y papas, varénikes con crema y cebolla dorada, ñoquis a la romana. El arroz era tomado en serio, nunca era hervido, lo saltaba y quedaba crocante. De postre torta de chocolate, que era una especie de biscochuelo de color y sabor muy intenso, la tarta de manzana: era de masa bien finita y crocante, con puré de manzana, crema y nueces partidas. Torta de ciruela había de dos tipos una un bizcochuelo marmolado fucsia y vainilla que era con ciruelas remolacha, la cosa más linda y rica que haya comido. El otro tipo era una tarta con ciruela pasa que nunca me gustó mucho y me decepcionaba por ser tan diferente y sin embargo provenir de la misma fruta.
Y en su viaje de hace algunas semanas mi mamá me trajo una hoja fotocopiada con la letra de ella. Esa letra que hacía mucho que no veía y me saltó a los ojos por ese afecto que siempre tuvo.
Es una copia de un guión sobre un piloto y tiene una receta sobre Chocolate Chips Cookies en Spanglish. Pero del otro lado está la joya de la corona: el embrión de un programa de televisión y la primera frase es :
Yo quiero a mi hijo pero a veces no puedo parar de gritar y más abajo dice. "programa a la noche".
Después la letra camabia y las anotaciones pasan a ser en inglés
man in audience... father abandoned family, mother was alcoholic left as only person responsible for older retarded brother
younger sister with perceptual problem
problem as adult = lack of self esteem
working a problem the therapy
sigue un poco más y después vuelve la letra de Dodó.
Programa a ver quién puede dirigirlo
Cuando se le cae algo, no pegar el grito, aguantárselo a pesar de todos los problemas que pueda tener.
La mayor tenía que tener la responsabilidad de ayudar a sus hermanitos menores (yo también era chiquita y tenía deseos de ser ayudada y mimada. Nunca me besó mi madre.
Una voz agradable.
3 Oprah Transcripts
2 John St
NY, NY 10038
lunes, julio 01, 2013
No quería que pasara
pero pasó, estuve mil veces a punto de escribir acá pero no se pudo y así pasó un mes.
Un mes de chicos saludables y un Dante cada vez más sonriente y falante. Un Ulises con frases como por ejemplo: "esto abre porta". Y ahora me voy a comer porque hoy es mi cumpleaños. Sashimi bajo una lluvia frondosa que no para desde hace 10 días.
Un mes de chicos saludables y un Dante cada vez más sonriente y falante. Un Ulises con frases como por ejemplo: "esto abre porta". Y ahora me voy a comer porque hoy es mi cumpleaños. Sashimi bajo una lluvia frondosa que no para desde hace 10 días.
miércoles, mayo 29, 2013
Hoy me acordaba de Esperanza
con saudades. Miraba su foto y pensaba: ya no le mandé nada, ya no volvió a llamar. Al rato, sonó el teléfono, cosa rara acá y era ella.
Después de hablar con Esperanza, all is well.
Me dijo que había soñado que los niños estaban enfermos y por eso había llamado. Cuánto la quiero.
Los chicos empezaron a quedarse en el jardín hasta las 4. No deja de sorprenderme el silencio de mi casa estos días y el contraste con unas semanas atrás.
Ya sé que en cualquier momento pueden volver a enfermarse y todo este paisaje inundarse de corridas, nudos en la espalda, dolor de cabeza, llamadas de emergencia, kleenex, termómetros, tendonitis del hombro, gatoradepero mientras tanto no puedo evitar disfrutarlo.
Esta noche llega mi papá. Qué dirá de Sao Paulo, Brasil.
Después de hablar con Esperanza, all is well.
Me dijo que había soñado que los niños estaban enfermos y por eso había llamado. Cuánto la quiero.
Los chicos empezaron a quedarse en el jardín hasta las 4. No deja de sorprenderme el silencio de mi casa estos días y el contraste con unas semanas atrás.
Ya sé que en cualquier momento pueden volver a enfermarse y todo este paisaje inundarse de corridas, nudos en la espalda, dolor de cabeza, llamadas de emergencia, kleenex, termómetros, tendonitis del hombro, gatoradepero mientras tanto no puedo evitar disfrutarlo.
Esta noche llega mi papá. Qué dirá de Sao Paulo, Brasil.
viernes, mayo 17, 2013
Cautiverio
Dejamos recipientes con agua en las habitaciones.
La sequedad en DF no se parece en nada a la de SP, una me partía los labios, la piel extraña de los codos y me daba ese cosquilleo en la garganta a la hora de acostarme, la otra da sinusitis, dolores de cabeza y resfríos irregulares: un lado de la nariz goteando y el otro sequísimo.
Dante ve los recipientes y corre, como si llegara tarde, a tirar su pez nemo o algo de la bañera en esa agua que pelea el tiempo.
La sequedad en DF no se parece en nada a la de SP, una me partía los labios, la piel extraña de los codos y me daba ese cosquilleo en la garganta a la hora de acostarme, la otra da sinusitis, dolores de cabeza y resfríos irregulares: un lado de la nariz goteando y el otro sequísimo.
Dante ve los recipientes y corre, como si llegara tarde, a tirar su pez nemo o algo de la bañera en esa agua que pelea el tiempo.
miércoles, mayo 15, 2013
Ellos conversan
más bien Ulises, que a esta altura ya es una especie de dictador; va por el mundo diciendo "bata" ("basta").
Es su palabra favorita, por lejos y descubrió el poder que tiene si la dice con la entonación adecuada.
Ahora lo difícil es hacerle entender cuándo debe o puede usarla para que no pierda su efecto ni se gane enemigos innecesarios.
Es su palabra favorita, por lejos y descubrió el poder que tiene si la dice con la entonación adecuada.
Ahora lo difícil es hacerle entender cuándo debe o puede usarla para que no pierda su efecto ni se gane enemigos innecesarios.
domingo, mayo 12, 2013
Mi primer día de la madre
El sábado me agarró un terrorista de ashtanga y me dio para que tuviera. Hacía demasiado tiempo que no practicaba la serie completa. No me acordaba nada y como no era una clase guiada, tenía que hacer la serie sola. Hacía cualquier postura que me acordaba en cualquier orden, también. Para no quedarme quieta esperando que pasara el profesor y preguntarle, seguía con lo que mi cuerpo se acordaba. El profesor sólo decía los nombres en sánscrito con acento en portugués: posturas que para mí habían sido bautizadas como "frazadita" o "palo de cabeza", de pronto eran otra cosa.
Yo me reía de mi cualquierismo e improvisación, ¿cómo no hacerlo? No pegaba una. Pero creo que ashtanga ahora es una pésima idea. Estoy trabada y contracturada. El hecho de que sea fuerte, flexible y fibrosa no es razón para entregarme, sería casi como meterme a hacer fisioculturismo. Así me siento, con el coche doble y los chicos no quiero sacar más músculo, debería hacer iyengar o pilates. Pero como eso está fuera de mi presupuesto voy a hacer el muy poco glamoroso hatha yoga. Estoy grande.
Pero es una suerte haber encontrado un estudio poco pretencioso y fashion, cerca de casa, con precio razonable.
Mi problema estos días es que mis hijos empezaron la escuela y con eso, la construcción de anticuerpos para rechazar las enfermedades. Cada semana suspendo mi vida porque alguno está enfermo. Ya se volvió normal para mí, es ridículo.
Ahora, por ejemplo, no puedo creer que los dos van a ir mañana.
Hoy es el día de las madres acá en Brasil. Me parece tan raro el vínculo con los chicos: esa intimidad, una intimidad casi obscena.
Una parte de mi día la pasé viendo y llorando Rachel is getting married.
Dante y Ulises por primera vez me dieron y me hicieron un regalo. Son dos beboides hechos y derechos.
Yo me reía de mi cualquierismo e improvisación, ¿cómo no hacerlo? No pegaba una. Pero creo que ashtanga ahora es una pésima idea. Estoy trabada y contracturada. El hecho de que sea fuerte, flexible y fibrosa no es razón para entregarme, sería casi como meterme a hacer fisioculturismo. Así me siento, con el coche doble y los chicos no quiero sacar más músculo, debería hacer iyengar o pilates. Pero como eso está fuera de mi presupuesto voy a hacer el muy poco glamoroso hatha yoga. Estoy grande.
Pero es una suerte haber encontrado un estudio poco pretencioso y fashion, cerca de casa, con precio razonable.
Mi problema estos días es que mis hijos empezaron la escuela y con eso, la construcción de anticuerpos para rechazar las enfermedades. Cada semana suspendo mi vida porque alguno está enfermo. Ya se volvió normal para mí, es ridículo.
Ahora, por ejemplo, no puedo creer que los dos van a ir mañana.
Hoy es el día de las madres acá en Brasil. Me parece tan raro el vínculo con los chicos: esa intimidad, una intimidad casi obscena.
Una parte de mi día la pasé viendo y llorando Rachel is getting married.
Dante y Ulises por primera vez me dieron y me hicieron un regalo. Son dos beboides hechos y derechos.
sábado, abril 27, 2013
Home sick home
Esta que pasó fue una de las semanas más estresantes desde que nacieron los chicos. Dante con más de 39 de fiebre durante 7 días: examen de influenza, placa para descartar neumonía, todo negativo, por suerte. Hace 4 días empezó la otitis y la garganta inflamada. Nunca lo vi así, fueron 4 días de llanto casi constante y upa. La contractura y dolor de cabeza que tuve estos días no tiene nombre. Al estrés y preocupación se le agregaba que no teníamos un pediatra de confianza, ni sabíamos a qué guardia ir. Ahora antibiótico por 10 días, porque era un virus pero como el cuadro se complicó. Por suerte Uli es un torito que en general no se contagia nada. Tuvo fiebre baja y faltó al jardín pero nada del otro mundo. Yo tuve una ventosa pegada al cuerpo estos días, una ventosa llamada Dante. En estos días de tener que someterlo a baños de prepo en la madrugada para bajarle la fiebre, despertarlo para darle remedios, hacerle nebulizaciones, ponerle rynosoro en la nariz, dijo "no" por primera vez y a su manera buscó las palabras para expresar su enojo, agotamiento, desconcierto, tristeza y frustación. Esa ventosa llamada Dante está creciendo.
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