Era de noche. Llegaba a la peluquería y como siempre me sentaban en esa especie de trono que suelen tener,
Estaba todo muy ajetreado y demorado. Cada tanto, el peluquero pasaba apurado y me comentaba algo. Como demoraba iba al baño ¿a buscarlo? ¿o me lo encontraba en el baño? El salía en cuero, con el jean muy bajo y los pelos púbicos asomando, era muy flaco pero no estaba mal. Aunque yo me alertaba más que nada. Hacía mucho calor.
Entrábamos a un consultorio donde veíamos mi ecografía y ahí claramente el ginequero confirmaba mi avanzado embarazo de 3 meses y medio, pero en verdad los bebés, que eran dos, tenían un tamaño de tres meses y medio de nacidos. Lo más intrigante era no sólo que fueran dos sino que me mostraba que cada uno de ellos tenían dos pies iguales, derechos, creo. Me los mostraba y me quería tranquilizar con un "Pero no te preocupes porque eso muchas veces desaparece en el transcurso del embarazo y en el peor de los casos les compras dos zapatos iguales, no?"
Claro, obvio. Mande, pues, ginequero.
viernes, noviembre 28, 2014
domingo, septiembre 21, 2014
Mi polder
Muchas veces cuando camino se me recita the years shall run like rabbits.
Este fin de semana caminamos mucho. Lo llamamos "explorar" y mis hijos lo han empezado a odiar. Se están dando cuenta de que no tiene un final feliz con brinquedos, así que ayer empecé con los eufemismos como para despistarlos, vamos a "conocer", visitar, que no es mucho más feliz.
Pero no es difícil distraerlos. Nuestro barrio es bien interesante, tiene unas pendientes demenciales, nuestra misma calle saliendo hacia la izquierda tiene una bajada abrupta y enseguida vuelve a subir, tenía unas fotos en el celular pero con sus fallas se me perdieron. Y en esa bajada está el corazón de Pompeia que parece un pueblo del interior, no sé cómo será con las inundaciones porque realmente es como un pozo. Y es lindo, con muy poquitos negocios y perros y terrazas, desniveles, arriba están nuestros edificios, tan odiosos para ellos. Y desde mi cocina con vidrios esmerilados se ven todos esos edificios, vidrios que queremos cambiar para recuperar ese horizonte de casas y la luz de la tarde que era muy rosa los últimos días.
Este fin de semana llovió por fin y me resisto al sol que apareció hace un rato pero por suerte quedó tapado otra vez. Volví a escuchar música después de como una década, ayuda que tengo el equipo conectado a mi computadora. Busco en internet a ver qué pasó en este tiempo, va a ser una tarea de fin de semana, supongo.
Amo mi cubículo, es un rincón blanco al lado de la puerta de entrada y escucho los gritos de la escuela pública que está en mi manzana. Estamos en un piso 19 y estoy como de espaldas a la vista, que me ayuda mucho para trabajar. Este era el rincón de la heladera y ahora estoy yo, pólder, terreno ganado al refrigerador.
Este fin de semana caminamos mucho. Lo llamamos "explorar" y mis hijos lo han empezado a odiar. Se están dando cuenta de que no tiene un final feliz con brinquedos, así que ayer empecé con los eufemismos como para despistarlos, vamos a "conocer", visitar, que no es mucho más feliz.
Pero no es difícil distraerlos. Nuestro barrio es bien interesante, tiene unas pendientes demenciales, nuestra misma calle saliendo hacia la izquierda tiene una bajada abrupta y enseguida vuelve a subir, tenía unas fotos en el celular pero con sus fallas se me perdieron. Y en esa bajada está el corazón de Pompeia que parece un pueblo del interior, no sé cómo será con las inundaciones porque realmente es como un pozo. Y es lindo, con muy poquitos negocios y perros y terrazas, desniveles, arriba están nuestros edificios, tan odiosos para ellos. Y desde mi cocina con vidrios esmerilados se ven todos esos edificios, vidrios que queremos cambiar para recuperar ese horizonte de casas y la luz de la tarde que era muy rosa los últimos días.
Este fin de semana llovió por fin y me resisto al sol que apareció hace un rato pero por suerte quedó tapado otra vez. Volví a escuchar música después de como una década, ayuda que tengo el equipo conectado a mi computadora. Busco en internet a ver qué pasó en este tiempo, va a ser una tarea de fin de semana, supongo.
Amo mi cubículo, es un rincón blanco al lado de la puerta de entrada y escucho los gritos de la escuela pública que está en mi manzana. Estamos en un piso 19 y estoy como de espaldas a la vista, que me ayuda mucho para trabajar. Este era el rincón de la heladera y ahora estoy yo, pólder, terreno ganado al refrigerador.
viernes, agosto 22, 2014
Varios
Con mi hermana jugábamos "a las hermanas con hijos" y a veces "a las hermanas sin hijos". Eramos Ginette y Madelaine Reynal. L. tomaba clases de danza jazz con Madelaine y de ahí venía nuestra admiración. Eran los años ochenta, los años de las grandes ferias, como el cuerpo de Alicia en el centro municipal de exposiciones? Una muestra que me impresionó mucho, en el mejor de los sentidos.
El Teatro San Martín, las galletitas caseras con una seucursal en Lavalle? en la avenida Corrientes? Kentuky Fried Chicken en Recoleta, los conos de Lavalle? La primera vez que comí un mac pollo y sundae en Mac Donalds. ET en algún cine de Lavalle. El postre Shimmy con arroz con leche? de arroz con leche y canela?
El olor de los patines viejos esos de ruedas naranjas tipo ladrillo.
El rodillazo que mi hermano le dio a la espalda de Elsa Bornemann queriendo hacerle una toma de judo.
El libro colectivo que escribimos con mis compañeros de primaria. Se llamaba Cuentos dementes...
La esquina de las flores de Gurruchaga en los 80, hace poco me di cuenta que era ahí que íbamos con mi mamá de vuelta de la escuela en Almagro y camino a casa.
Tener que acostarme en el regazo de mi mamá apenas terminábamos de almorzar y las caricias en el pelo.
Mi hijo Dante de 3 años hace algo parecido, necesita sentarse a upa mío, inmediatamente después de cenar, de dónde lo sacamos?
Acaso mi abuela Dodó se apoyaba en el hombro de su mamá en Polonia?
Era Strij el nombre de la ciudad donde vivían?
Ulises habla de una profesora de inglés que le enseña cosas y yo no sé si no es Dora la exploradora.
El Teatro San Martín, las galletitas caseras con una seucursal en Lavalle? en la avenida Corrientes? Kentuky Fried Chicken en Recoleta, los conos de Lavalle? La primera vez que comí un mac pollo y sundae en Mac Donalds. ET en algún cine de Lavalle. El postre Shimmy con arroz con leche? de arroz con leche y canela?
El olor de los patines viejos esos de ruedas naranjas tipo ladrillo.
El rodillazo que mi hermano le dio a la espalda de Elsa Bornemann queriendo hacerle una toma de judo.
El libro colectivo que escribimos con mis compañeros de primaria. Se llamaba Cuentos dementes...
La esquina de las flores de Gurruchaga en los 80, hace poco me di cuenta que era ahí que íbamos con mi mamá de vuelta de la escuela en Almagro y camino a casa.
Tener que acostarme en el regazo de mi mamá apenas terminábamos de almorzar y las caricias en el pelo.
Mi hijo Dante de 3 años hace algo parecido, necesita sentarse a upa mío, inmediatamente después de cenar, de dónde lo sacamos?
Acaso mi abuela Dodó se apoyaba en el hombro de su mamá en Polonia?
Era Strij el nombre de la ciudad donde vivían?
Ulises habla de una profesora de inglés que le enseña cosas y yo no sé si no es Dora la exploradora.
viernes, julio 18, 2014
La manera de no dormir
Una mesa blanca
en un rincón de la cocina blanca
una silla naranja.
Nacieron dos hijos.
Uno de vocales abiertas y el otro de vocales cerradas.
Nacieron el mismo día, supongo
que fueron concebidos el mismo día también.
Era julio y fueron ochomesinos.
No se imaginen gatos
Cuando alguien me dice: ah mi hijo también es del 10
no me sorprendo,
digo, los míos eran para abril
pero el médico me los trajo antes
dijo un 10 de marzo, seguro le quedaba bien
y yo dije será un 10 de marzo
y fue un día antes de Fukushima
y era raro ver esas imágenes
intentando amamantar a dos.
Era raro escuchar la radio
era rara la adrenalina
y era raro no dormir.
Alguien me dijo
después de tener hijos no volvés a dormir más
pero no es verdad.
La manera de no dormir que tuve ese primer año
no la tendré más.
Dos mil once fue el año que vivimos en peligro
yo y mis hijos
pero no pienses en gatos.
jueves, junio 05, 2014
Brazzzziul
Hoy tuve un extraño encuentro en un consultorio. Un encuentro feliz y esperanzador, en algún sentido. Con Uli lo acompañamos a Dante a la fono. Era un día de paro de subte, con C en Colombia y yo yendo y viniendo a la casa nueva. Pero la cita es en un parte de SP que parece periferia rica, y de hecho lo es, aunque está muy cerca de un centro neurálgico poco maquillado.
Mis noticias son que entré a la maestría en la USP que tanto quería y eso me hace muucha ilusión y que nos vamos a mudar de barrio, a una parte más heterógenea y barrial de la ciudad. Todavía tengo que explorar cómo se conecta con la USP. Brasil me está arraigando.
Tengo ganas de volver a escribir y me pregunto si tengo tela aún. Hace poco me di cuenta de que aún tengo 37 y eso me confunde porque pensaba que tenía 38 y esa es la edad que voy a cumplir en breve. Qué hice con mis 37? Tengo 25 días para gastarlos.
Mis hijos me corrigen mucho la pronunciación y para Uli por momentos es desesperante que no conozca nada de lo que aprende en el jardín y que hable tan mal. Lo peor es que yo creo que hablo divino y tengo una pronunciación horrorosa, seguramente.
Están las canciones que los chicos cantan, la fonética que deduzco y luego cuando decido buscar algo aparece el tema de la melodía de las canciones que encuentro, que no se parece en nada a lo que cantan los chicos. Ahora es por ejemplo, Piuí abacaxi, una canción que cantan hace 4 meses y que acabo de buscar. Un poco como los 38 años que vengo viviendo de prestado hace un año.
lunes, mayo 26, 2014
Hoy cumple años mi DODO
Dodo, mi Dodó de apellido consonántico, criatura hermosa que nació elegante. Políglota, costurera de ropa de barbie, modista de ropas sensacionales, comerciante, productora teatral, decoradora de interiores, tanguera, lectora ocasional, caligrafista perfecta, viajera, abuela y madre por el mismo precio, hermana amorosa de Gigí, coleccionista de arte, moradora de once, villa devoto y recoleta, cocinera de tartas de manzanas con masa crujiente y alimonada, arrollados y tortas de chocolate con mermelada de frambuesa, polaca y argentina, morocha y rubia, experta en baños de espuma a sus nietas coquetas, filmadora ocasional del cotidiano y experta en el arte del regateo.
martes, abril 01, 2014
GIRLS
Le escribía a Inés y me acordaba del momento en que me bajó la leche, un día después de que nacieran los muchachos. Fue surrealista ver esas tetas tan siliconescas en mi torso. Creo que prueba que no me gustaría tener más tetas.
Aunque no sé si las siliconas se sentirán igual.
En fin.
Resuelvo cuestiones estos días y como exagero pienso que podría haber sido abogada, pero nada es más ridículo.
Y de golpe descubrí que Girls ya se puede ver online y como C está de viaje mis noches tienen dueñas.
No sé cómo se dice pero el título de la serie que aparece en una tipografía grande y con combinaciones de colores diferentes cada vez, me hipnotiza. La música es increíble y el cuerpo de Lena Dunham, también, es lo más parecido a un bebé que he visto, no sabía que se podía llegar a los treinta con esa mullidez. Es un halago. ültimamente miro mucho las caras y la piel de los que nos acercamos a los cuarenta y veo que nos parecemos a la idea que tenía de los adultos. Gente más adelgazada, más tensa.
Aunque no sé si las siliconas se sentirán igual.
En fin.
Resuelvo cuestiones estos días y como exagero pienso que podría haber sido abogada, pero nada es más ridículo.
Y de golpe descubrí que Girls ya se puede ver online y como C está de viaje mis noches tienen dueñas.
No sé cómo se dice pero el título de la serie que aparece en una tipografía grande y con combinaciones de colores diferentes cada vez, me hipnotiza. La música es increíble y el cuerpo de Lena Dunham, también, es lo más parecido a un bebé que he visto, no sabía que se podía llegar a los treinta con esa mullidez. Es un halago. ültimamente miro mucho las caras y la piel de los que nos acercamos a los cuarenta y veo que nos parecemos a la idea que tenía de los adultos. Gente más adelgazada, más tensa.
martes, marzo 18, 2014
Números
Me fui tras unas frutas,
unos siete años
ahora ya pasaron diez,
y voy detrás
de dos
que ahora tienen tres.
unos siete años
ahora ya pasaron diez,
y voy detrás
de dos
que ahora tienen tres.
viernes, enero 24, 2014
Yunta, tuppers y repasadores
De regreso en SP. Mis hijos cada tanto dicen que quieren ir a la casa de fulano y sultano. BA fue un tour familiar desenfrenado y sin aire acondicionado. El departamento que alquilamos frente a un Parque Las Heras ralo y seco era perfecto para nosotros. De haber tenido aire, no hubiéramos tenido luz, así que fue una buena apuesta. Para el invierno será perfecto con radiadores hasta en el baño.
A Dodó la vi tres veces, me pareció muy poco pero la verdad es que pudimos pasar unos lindos ratos. La logística es complicada, además, los chicos están mucho más grandes pero no hay que obviar que todavía no tienen 3, son varones y hacen yunta. Mi abuela está en silla de ruedas, su cuarto está en un primer piso y el jardín y el café en planta baja.
Un día le dije a mi hermana, hablando de D y U "es que me agotan" y seguí "viste ese día que viene el mejor amigo de Li y quedás agotada, así, 24/7". El tema parecería ser tener una empleada y uno se acostumbra a no tener y te parece hasta muy incómodo tener. Más si uno trabaja desde casa y esa parece que va a ser la norma por acá. La chica que venía dos veces por semana me mandó un torpedo, así se dice en portugués mensaje de texto, que está embarazada y que le queda muy lejos y que va a trabajar menos. Igual, no me convencía y creo que yo a ella tampoco. El clásico no hay mal que por bien no venga. el problema es que soy bastante obsesiva y tengo una adicción severa a barrer. Mi prima María que vive en París me comentaba que no tiene empleada pero no porque sea caro sino que es muy relajada y cada tanto, creo que una vez por semana, limpia baños y demás. Yo soy más de barrer y limpiar los interruptores de la luz donde quedan manchas de los dedos, es un trabajo de hormiga inconducente, lo sé. También lavo mucha ropa desde que tengo lavaropas y guardo las cosas para planchar en un armario de la cocina y eso me da mucho placer, las pilas de ropa limpia, doblada pero arrugada en esos estantes, es como un refugio, sólo saber que existe ese rincón, ese sistema ahí me deja tranquila. Odio pasar un trapo. Lavar los platos no es tan terrible, pero con el orden y la limpieza hago mucho esfuerzo porque me cuesta mucho y no tengo talento.
Es raro haberse mudado tanto en los últimos tiempos, pero casi sin menaje porque cuando uno vuelve a la casa de los padres, los tuppers y repasadores están grasientos y curtidos y eso debería ser normal. Pero no, lo normal se ha vuelto comprar esos enseres repetidas veces, muy ecológico, por cierto. Los repasadores y delantales son una de mis cosas favoritas en este mundo.
Estaba leyendo Clarice Lispector. Nunca parece que me puedo hacer tiempo para continuar. pero me parecía una cruza de Katherine Mansfield y Cesare Pavese y es todo un elogio.
Tengo un celular inteligente y me parece que el principal uso va a ser sacar fotos. Me alegra, la idea era estar más conectada en esas horas medio muertas en el patio del edificio donde leer se complica, llevar la compu más y hay que mirar a los chicos cada tanto. Pero me da mucha fiaca abrirme al mundo del whatsup y la conectividad y disponibilidad inmediata. Como una amiga que después de separarse se dio cuenta de que ella era tanto o más obsesiva por el orden, la decoración y la limpieza que su marido. Yo tengo algo de fóbica, aunque me ponga a hablar con cualquiera y muchas veces me arrepienta.
Mi falta de memoria para los rostros, no sé si tendrá un nombre esa patología es que dudo, dudo y dudo. Por ejemplo, ayer fui a una clase de yoga y saludé a la profesora, fui al baño volví y la profesora me saludó otra vez, me pareció medio raro pero como nunca me acuerdo de las caras, pensé que la pasaría lo mismo a ella. Cuando entré al salón vi que eran dos personas totalmente diferentes, salvo por la contextura y color de piel. No es mucho parecido, ahí con el contraste entre las dos, me dije que tengo que tratar de prestar más atención, aunque no sé si tienen remedio.
A Dodó la vi tres veces, me pareció muy poco pero la verdad es que pudimos pasar unos lindos ratos. La logística es complicada, además, los chicos están mucho más grandes pero no hay que obviar que todavía no tienen 3, son varones y hacen yunta. Mi abuela está en silla de ruedas, su cuarto está en un primer piso y el jardín y el café en planta baja.
Un día le dije a mi hermana, hablando de D y U "es que me agotan" y seguí "viste ese día que viene el mejor amigo de Li y quedás agotada, así, 24/7". El tema parecería ser tener una empleada y uno se acostumbra a no tener y te parece hasta muy incómodo tener. Más si uno trabaja desde casa y esa parece que va a ser la norma por acá. La chica que venía dos veces por semana me mandó un torpedo, así se dice en portugués mensaje de texto, que está embarazada y que le queda muy lejos y que va a trabajar menos. Igual, no me convencía y creo que yo a ella tampoco. El clásico no hay mal que por bien no venga. el problema es que soy bastante obsesiva y tengo una adicción severa a barrer. Mi prima María que vive en París me comentaba que no tiene empleada pero no porque sea caro sino que es muy relajada y cada tanto, creo que una vez por semana, limpia baños y demás. Yo soy más de barrer y limpiar los interruptores de la luz donde quedan manchas de los dedos, es un trabajo de hormiga inconducente, lo sé. También lavo mucha ropa desde que tengo lavaropas y guardo las cosas para planchar en un armario de la cocina y eso me da mucho placer, las pilas de ropa limpia, doblada pero arrugada en esos estantes, es como un refugio, sólo saber que existe ese rincón, ese sistema ahí me deja tranquila. Odio pasar un trapo. Lavar los platos no es tan terrible, pero con el orden y la limpieza hago mucho esfuerzo porque me cuesta mucho y no tengo talento.
Es raro haberse mudado tanto en los últimos tiempos, pero casi sin menaje porque cuando uno vuelve a la casa de los padres, los tuppers y repasadores están grasientos y curtidos y eso debería ser normal. Pero no, lo normal se ha vuelto comprar esos enseres repetidas veces, muy ecológico, por cierto. Los repasadores y delantales son una de mis cosas favoritas en este mundo.
Estaba leyendo Clarice Lispector. Nunca parece que me puedo hacer tiempo para continuar. pero me parecía una cruza de Katherine Mansfield y Cesare Pavese y es todo un elogio.
Tengo un celular inteligente y me parece que el principal uso va a ser sacar fotos. Me alegra, la idea era estar más conectada en esas horas medio muertas en el patio del edificio donde leer se complica, llevar la compu más y hay que mirar a los chicos cada tanto. Pero me da mucha fiaca abrirme al mundo del whatsup y la conectividad y disponibilidad inmediata. Como una amiga que después de separarse se dio cuenta de que ella era tanto o más obsesiva por el orden, la decoración y la limpieza que su marido. Yo tengo algo de fóbica, aunque me ponga a hablar con cualquiera y muchas veces me arrepienta.
Mi falta de memoria para los rostros, no sé si tendrá un nombre esa patología es que dudo, dudo y dudo. Por ejemplo, ayer fui a una clase de yoga y saludé a la profesora, fui al baño volví y la profesora me saludó otra vez, me pareció medio raro pero como nunca me acuerdo de las caras, pensé que la pasaría lo mismo a ella. Cuando entré al salón vi que eran dos personas totalmente diferentes, salvo por la contextura y color de piel. No es mucho parecido, ahí con el contraste entre las dos, me dije que tengo que tratar de prestar más atención, aunque no sé si tienen remedio.
jueves, diciembre 19, 2013
Mis poleas
¿Qué creo de la maternidad? Después de practicar el oficio tres año tal vez ya tenga alguna idea.
Primero que todo, que definitivamente y bajo todo aspecto que no me hace mejor persona, diría que me expone como la puta madre y segundo que me acerca un pasito más al fin fin. Sobretodo que esas bolas de amor me dan una sensación muy fuerte de pertenencia. Es terrible porque esas bolas están en fuga desde que nacen.
Y es verdad que crecen. Yo clamaba que crecieran a los gritos.
Acá duermen la siesta dos nenes que conversan entre sí, se dan de comer el uno al otro, se empujan, abrazan, se llaman y pelean, urden planes, copan rincones y arman poleas con cualquier manija y con cualquier objeto que tenga una cinta. Recién hace poco entendí su juego.
Mañana van a viajar en avión por primera vez ocupando asiento.
jueves, noviembre 28, 2013
Mistura
Mis hijos dicen yo en portugués y hablan también portugués entre sí.
El portuñol es la lengua más practicada en casa. Es muy difícil evitar la mezcla.
"Ven, mamai, olha". "Escola, cocó, casa, caca",
El portuñol es la lengua más practicada en casa. Es muy difícil evitar la mezcla.
"Ven, mamai, olha". "Escola, cocó, casa, caca",
miércoles, septiembre 18, 2013
Y va mi entrada 500
no es tanto comparado con los años que pasaron. Podría sacar cuentas, pero me torra ese revisionismo hoy.
En mi casa --la idea de mi casa a partir de mis 16 años, con el local de mi madre, Pie a Tierra, ya consolidado un poco como único en su tipo-- tenías que empezar a planear tu viaje por Europa, tenías que ir asegurándote el capital y eligiendo tu derrotero. Yo quería el Reino Unido, no tenía dudas, también quería estudiar Letras pero de ambas cosas me disuadió mi padre: de lo primero porque era desaprovechar la oportunidad de tener los recursos para hacer la Europa, la oportunidad de explorar el Continente -yo quería la isla, él, el continente y fue mi padre quien ganó la partida- de lo segundo porque "te van a sacar las ganas de leer literatura". Mi padre odia los eufemismos, nunca "no se encuentra", siempre "no está", nunca "cola", siempre "culo", las cosas por su nombre con mi padre.
Así me conseguí un trabajo y unos ahorros de regalos de cumpleaños nunca usados y saqué un pasaje. Una cosa fundamental en la idea de mi casa es que se viajaba sola y un mínimo de 6 meses, mejor 9, pero con 6 ya pasabas la prueba. Ahora que lo escribo veo que era verdaderamente un viaje iniciático.
Yo me decidí por comenzar por NY, donde vivía una gran amiga de mi madre: Stephanie, quien vivía en el loft más generoso de Mercer y Grand. Ahí había gente durmiendo hasta en la mesa de pool y más de una veintena de perros y gatos. Para mí era sin lugar a dudas un lugar muy familiar. El viaje por esa razón empezó muy bien, hasta con un affaire amoroso que yo añoraba. Me despedí después de 2 semanas y partí a Londres.
Ahí la cosa se empezó a nublar. Fui a un hostel en un Brixton nada gentrificado, era el hostel más barato de la Let's Go Europe, tan popular por esos años noventa. Más que un hostel parecía un refugio. En mi habitación había una mujer en pleno ataque de pánico que no dejaba de llorar. Yo recuerdo el Hyde Park, mirar fijo a los patos y estar muy lejos de las cosas, una distancia y extrañamiento que no había sentido antes. Pero seguí viaje, me mudé a un típico hostel por Earl's Court manejado por hindués. Ahí conocí a Victoria, una de mis amigas más queridas. Varios años mayor que yo, pero con muchas correspondencias.
Se fueron las nubes en Londres, comía orejones y disfrutaba la ciudad. De ahí seguimos a París, a la Association de Etudiantes Protestants en el número 46 de la Rue Vaugirard. Era enfrente de los Jardines de Luxemburgo y no se podía pedir nada más.
Victoria se fue y afortunadamente ahí conocí a mi otra gran amiga, Amanda Litchenstein, una de las personas con más entrega que conozco, quien varios años más tarde me visitó en Buenos Aires en pleno corralito, en una ciudad laboratorio. También viajó a México hace algunos años.
Pero volvamos a 1996. Tuvimos grandes charlas en esas monumentales habitaciones con viasta al hermoso patio empedrado, y decidí acompañarla en su visita a Marla en Amsterdam. Lástima no tener las cartas acá, ni las fotos. Ese hostel de la Rue Vuagirard no existe más, pero acá encontré una foto que no le hace honra.
Amsterdam me gustó mucho, especialmente sus yogures naturales, hamburguesas de atún y el albergue donde nos quedamos. Era lo que en alemán se llama un Wohngemeinshaft: una casa de estudiantes. El novio de Marla era un alto y espigado holandés, conflictuado profesor de latín o simple catedrático, no lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es que la relación de Amanda y Marla se fue deshilachando, no parecían tener mucho en común o más bien no parecían haber revisitado sus correspondencias. En cambio, Marla y yo fluíamos muy bien. Aunque el novio de Marla confesó tener un crush conmigo por recordarle a una ex novia, con una nacionalidad oriental, aunque no de Asia; alguna chica con piel oscura y cejas fuertes, seguro.
Ahora el romance de Marla se comenzó a diluir. Hacíamos paseos en bicicleta los tres, había algo desubicado en la escena, algo siempre fuera de lugar. Amanda se fue y yo prolongué mi estadía en la ciudad. Me acabo de acordar del nombre del novio de marla, medio impronunciable, "gjus" o algo así. Gjus me presentó los brown cafés, con su inefable gezelling.
Y llegó el momento de irme. Ahora era el turno de Berlín, la ciudad que me cautivó para siempre.
El muro se había caido hacía pocos años y yo me quedé en la casa de Andreas, un Andreas con mucho sentido del humor y sensibilidad. Había otro chico también, aunque no recuerdo su nombre, sólo recuerdo la novia de él: una turca muy atractiva que usaba unos mamelucos de jean.
En Berlín empecé a mirar más el cielo y era marzo: visité las piletas públicas, los parques cuando se ponía el sol, los supermercado con los productos directo en sus cajas, tipo Día, algo que era totalmente nuevo para mí las casas ocupadas en Kreuzberg. Berlín se aparece siempre con el sol poniéndose y la distancia, ese enrarecimiento que había sentido en Londres, volvió y ya no se fue. No podía dormir, ni comer. Llamé a Buenos Aires y en mi casa me decían: "Andá a Praga. Vas a ver", "Andá a Budapest", "Andá a Estambul". En mi casa no estaba mi padre, hacía ya muchos años, que él conformaba otro mundo y lo llamé. Me dijo: "Volvé". Y fue un verdadero alivio, ya estaba iniciada.
Volví a Buenos Aires en medio de un cuatrimestre ya empezado y sin mucho que hacer, aunque pronto me mejoré y me sentí cerca de las cosas. Tuve un pequeño idilio que me vino muy bien y luego empecé a estudiar alemán, algo que había querido hacer desde chica pero era casi taboo por el nazismo. También en el segundo cuatrimestre empecé el equivocado camino de la filosofía. Mis compañeros eran por momentos perros abandonados que irrumpían el aula, o mujeres maduras que creían en los duendes. Sólo tuve un compañero, llamado Germán, con quien se podía conversar. No había gente, parecía el camino más solitario.
Cuando me pasé a Letras, fue otro alivio, conocí bastante gente y me sentí mucho más en piel. Además, había tanta diversidad, tantas vertientes, tantas tentaciones. Letras no me sacó las ganas de escribir, para nada, más bien me ayudó a organizar mis ideas y mis prioridades. Ahora después de una década de haberme recibido estoy volviendo. Es muy raro ir a una fotocopiadora y leer apuntes, tiene algo demodé pero urgente al mismo tiempo. Conocí a una profesora que me está cautivando y es tan placentero sentirse arrastrada hacia la lectura y escritura.
El domingo terminé de leer Just Kids, fue un llanto como los del cine que me acompañó en las últimas 30 páginas. No recuerdo que un libro me hiciera llorar tanto. Tal vez me equivoque, como seguramente haya errado los nombres y los lugares de ese viaje Let's Go Europe 1996.
En mi casa --la idea de mi casa a partir de mis 16 años, con el local de mi madre, Pie a Tierra, ya consolidado un poco como único en su tipo-- tenías que empezar a planear tu viaje por Europa, tenías que ir asegurándote el capital y eligiendo tu derrotero. Yo quería el Reino Unido, no tenía dudas, también quería estudiar Letras pero de ambas cosas me disuadió mi padre: de lo primero porque era desaprovechar la oportunidad de tener los recursos para hacer la Europa, la oportunidad de explorar el Continente -yo quería la isla, él, el continente y fue mi padre quien ganó la partida- de lo segundo porque "te van a sacar las ganas de leer literatura". Mi padre odia los eufemismos, nunca "no se encuentra", siempre "no está", nunca "cola", siempre "culo", las cosas por su nombre con mi padre.
Así me conseguí un trabajo y unos ahorros de regalos de cumpleaños nunca usados y saqué un pasaje. Una cosa fundamental en la idea de mi casa es que se viajaba sola y un mínimo de 6 meses, mejor 9, pero con 6 ya pasabas la prueba. Ahora que lo escribo veo que era verdaderamente un viaje iniciático.
Yo me decidí por comenzar por NY, donde vivía una gran amiga de mi madre: Stephanie, quien vivía en el loft más generoso de Mercer y Grand. Ahí había gente durmiendo hasta en la mesa de pool y más de una veintena de perros y gatos. Para mí era sin lugar a dudas un lugar muy familiar. El viaje por esa razón empezó muy bien, hasta con un affaire amoroso que yo añoraba. Me despedí después de 2 semanas y partí a Londres.
Ahí la cosa se empezó a nublar. Fui a un hostel en un Brixton nada gentrificado, era el hostel más barato de la Let's Go Europe, tan popular por esos años noventa. Más que un hostel parecía un refugio. En mi habitación había una mujer en pleno ataque de pánico que no dejaba de llorar. Yo recuerdo el Hyde Park, mirar fijo a los patos y estar muy lejos de las cosas, una distancia y extrañamiento que no había sentido antes. Pero seguí viaje, me mudé a un típico hostel por Earl's Court manejado por hindués. Ahí conocí a Victoria, una de mis amigas más queridas. Varios años mayor que yo, pero con muchas correspondencias.
Se fueron las nubes en Londres, comía orejones y disfrutaba la ciudad. De ahí seguimos a París, a la Association de Etudiantes Protestants en el número 46 de la Rue Vaugirard. Era enfrente de los Jardines de Luxemburgo y no se podía pedir nada más.
Victoria se fue y afortunadamente ahí conocí a mi otra gran amiga, Amanda Litchenstein, una de las personas con más entrega que conozco, quien varios años más tarde me visitó en Buenos Aires en pleno corralito, en una ciudad laboratorio. También viajó a México hace algunos años.
Pero volvamos a 1996. Tuvimos grandes charlas en esas monumentales habitaciones con viasta al hermoso patio empedrado, y decidí acompañarla en su visita a Marla en Amsterdam. Lástima no tener las cartas acá, ni las fotos. Ese hostel de la Rue Vuagirard no existe más, pero acá encontré una foto que no le hace honra.
Amsterdam me gustó mucho, especialmente sus yogures naturales, hamburguesas de atún y el albergue donde nos quedamos. Era lo que en alemán se llama un Wohngemeinshaft: una casa de estudiantes. El novio de Marla era un alto y espigado holandés, conflictuado profesor de latín o simple catedrático, no lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es que la relación de Amanda y Marla se fue deshilachando, no parecían tener mucho en común o más bien no parecían haber revisitado sus correspondencias. En cambio, Marla y yo fluíamos muy bien. Aunque el novio de Marla confesó tener un crush conmigo por recordarle a una ex novia, con una nacionalidad oriental, aunque no de Asia; alguna chica con piel oscura y cejas fuertes, seguro.
Ahora el romance de Marla se comenzó a diluir. Hacíamos paseos en bicicleta los tres, había algo desubicado en la escena, algo siempre fuera de lugar. Amanda se fue y yo prolongué mi estadía en la ciudad. Me acabo de acordar del nombre del novio de marla, medio impronunciable, "gjus" o algo así. Gjus me presentó los brown cafés, con su inefable gezelling.
Y llegó el momento de irme. Ahora era el turno de Berlín, la ciudad que me cautivó para siempre.
El muro se había caido hacía pocos años y yo me quedé en la casa de Andreas, un Andreas con mucho sentido del humor y sensibilidad. Había otro chico también, aunque no recuerdo su nombre, sólo recuerdo la novia de él: una turca muy atractiva que usaba unos mamelucos de jean.
En Berlín empecé a mirar más el cielo y era marzo: visité las piletas públicas, los parques cuando se ponía el sol, los supermercado con los productos directo en sus cajas, tipo Día, algo que era totalmente nuevo para mí las casas ocupadas en Kreuzberg. Berlín se aparece siempre con el sol poniéndose y la distancia, ese enrarecimiento que había sentido en Londres, volvió y ya no se fue. No podía dormir, ni comer. Llamé a Buenos Aires y en mi casa me decían: "Andá a Praga. Vas a ver", "Andá a Budapest", "Andá a Estambul". En mi casa no estaba mi padre, hacía ya muchos años, que él conformaba otro mundo y lo llamé. Me dijo: "Volvé". Y fue un verdadero alivio, ya estaba iniciada.
Volví a Buenos Aires en medio de un cuatrimestre ya empezado y sin mucho que hacer, aunque pronto me mejoré y me sentí cerca de las cosas. Tuve un pequeño idilio que me vino muy bien y luego empecé a estudiar alemán, algo que había querido hacer desde chica pero era casi taboo por el nazismo. También en el segundo cuatrimestre empecé el equivocado camino de la filosofía. Mis compañeros eran por momentos perros abandonados que irrumpían el aula, o mujeres maduras que creían en los duendes. Sólo tuve un compañero, llamado Germán, con quien se podía conversar. No había gente, parecía el camino más solitario.
Cuando me pasé a Letras, fue otro alivio, conocí bastante gente y me sentí mucho más en piel. Además, había tanta diversidad, tantas vertientes, tantas tentaciones. Letras no me sacó las ganas de escribir, para nada, más bien me ayudó a organizar mis ideas y mis prioridades. Ahora después de una década de haberme recibido estoy volviendo. Es muy raro ir a una fotocopiadora y leer apuntes, tiene algo demodé pero urgente al mismo tiempo. Conocí a una profesora que me está cautivando y es tan placentero sentirse arrastrada hacia la lectura y escritura.
El domingo terminé de leer Just Kids, fue un llanto como los del cine que me acompañó en las últimas 30 páginas. No recuerdo que un libro me hiciera llorar tanto. Tal vez me equivoque, como seguramente haya errado los nombres y los lugares de ese viaje Let's Go Europe 1996.
martes, septiembre 10, 2013
Como diría Inés
tengo 4 preciosos minutos, pero tipeo muy lento.
Tengo días en que me confundo y voy a determinados lugares a reclamar objetos perdidos; sólo que después los encuentro en otro lado: en un cajón o la heladera, por ejemplo.
También soy muy supersticiosa, casi que cada pequeña acción determina mi futuro, promisorio o no. "Si saco la etiqueta de una vez y sin que se rompa, va a estar todo bien".
Tengo días en que me confundo y voy a determinados lugares a reclamar objetos perdidos; sólo que después los encuentro en otro lado: en un cajón o la heladera, por ejemplo.
También soy muy supersticiosa, casi que cada pequeña acción determina mi futuro, promisorio o no. "Si saco la etiqueta de una vez y sin que se rompa, va a estar todo bien".
martes, septiembre 03, 2013
Aviesos, simultáneos diálogos
de Silvina Ocampo
Diálogo
Te hablaba del jarrón azul de loza,
de un libro que me habían regalado,
de las Islas Niponas, de un ahorcado,
te hablaba, qué sé yo, de cualquier cosa.
Me hablabas de los pampas grass con plumas,
de un pueblo donde no quedaba gente,
de las vías cruzadas por un puente,
de la crueldad de los que matan pumas.
Te hablaba de una larga cabalgata,
de los baños de mar, de las alturas,
de alguna flor, de algunas escrituras,
de un ojo en un exvoto de hojalata.
Me hablabas de una fábrica de espejos,
de las calles más íntimas de Almagro,
de muertes, de la muerte de Meleagro.
No sé por qué nos íbamos tan lejos.
Temíamos caer violentamente
en el silencio como en un abismo
y nos mirábamos con laconismo
como armados guerreros frente a frente.
Y mientras proseguían los catálogos
de largas, toscas enumeraciones,
hablábamos con muchas perfecciones
no sé en qué aviesos, simultáneos diálogos.
Y encuentro esta tierna nota de María Moreno.
http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/Las12/01-06/01-06-08/NOTA4.HTM
Diálogo
Te hablaba del jarrón azul de loza,
de un libro que me habían regalado,
de las Islas Niponas, de un ahorcado,
te hablaba, qué sé yo, de cualquier cosa.
Me hablabas de los pampas grass con plumas,
de un pueblo donde no quedaba gente,
de las vías cruzadas por un puente,
de la crueldad de los que matan pumas.
Te hablaba de una larga cabalgata,
de los baños de mar, de las alturas,
de alguna flor, de algunas escrituras,
de un ojo en un exvoto de hojalata.
Me hablabas de una fábrica de espejos,
de las calles más íntimas de Almagro,
de muertes, de la muerte de Meleagro.
No sé por qué nos íbamos tan lejos.
Temíamos caer violentamente
en el silencio como en un abismo
y nos mirábamos con laconismo
como armados guerreros frente a frente.
Y mientras proseguían los catálogos
de largas, toscas enumeraciones,
hablábamos con muchas perfecciones
no sé en qué aviesos, simultáneos diálogos.
Y encuentro esta tierna nota de María Moreno.
http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/Las12/01-06/01-06-08/NOTA4.HTM
miércoles, julio 31, 2013
Haikais de Basho por Manuel Bandeira
Quimonos secando
Ao sol. Oh aquela manguinha
da criança mortal!
Quatro horas soaram
Levantei-me nove vezes
Para ver a lua.
Ao sol. Oh aquela manguinha
da criança mortal!
Quatro horas soaram
Levantei-me nove vezes
Para ver a lua.
lunes, julio 29, 2013
Der Panther/ A Pantera Rainer Maria Rilke
DER PANTHER
Rainer Maria Rilke
Im Jardin des Plantes, Paris
Sein Blick ist vom Vorübergehn der Stäbe
so müd geworden,dass er nichts mehr hält.
Ihm ist, als ob es tausend Stäbe gäbe
und hinter tausend Stäben keine Welt.
Der weiche Gang geschmeidig starker Schritte,
der sich im allerkleinsten Kreise dreht,
ist wie ein Tanz von Kraft um eine Mitte,
in der betäubt ein grosser Wille steht.
Nur manchmal schiebt der Vorhang der Pupille
sich lautlos auf -. Dann geht ein Bild hinein,
geht durch der Glieder angespannte Stille -
und hört im Herzen auf zu sein.
A PANTERA
Rainer Maria Rilke
(Trad. Augusto de Campos)
(No Jardin des Plantes, Paris)
De tanto olhar as grades seu olhar
esmoreceu e nada mais aferra.
Como se houvesse só grades na terra:
grades, apenas grades para olhar.
A onda andante e flexível do seu vulto
em círculos concêntricos decresce,
dança de força em torno a um ponto oculto
no qual um grande impulso se arrefece.
De vez em quando o fecho da pupila
se abre em silêncio. Uma imagem, então,
na tensa paz dos músculos se instila
para morrer no coração.
miércoles, julio 24, 2013
con estos también de Guilherme de Almeida
Um gosto de amora
comida com sol. A vida
chamava-se "Agora".
comida com sol. A vida
chamava-se "Agora".
Me encontré con estos versos de Antonio Gonçalves Dias
No meio das tabas de amenos verdores,Cercadas de troncos - cobertos de flores,Alteiam-se os tetos d’altiva nação;São muitos seus filhos, nos ânimos fortes,Temíveis na guerra, que em densas coortesAssombram das matas a imensa extensão.
São rudos, severos, sedentos de glória,Já prélios incitam, já cantam vitória,Já meigos atendem à voz do cantor:São todos Timbiras, guerreiros valentes!Seu nome lá voa na boca das gentes,Condão de prodígios, de glória e terror!
As tribos vizinhas, sem forças, sem brio,As armas quebrando, lançando-as ao rio,O incenso aspiraram dos seus maracás:Medrosos das guerras que os fortes acendem,Custosos tributos ignavos lá rendem,Aos duros guerreiros sujeitos na paz.
No centro da taba se estende um terreiro,Onde ora se aduna o concílio guerreiroDa tribo senhora, das tribos servis:Os velhos sentados praticam d’outrora,E os moços inquietos, que a festa enamora,Derramam-se em torno dum índio infeliz.
Quem é? - ninguém sabe: seu nome é ignoto,Sua tribo não diz: - de um povo remotoDescende por certo - dum povo gentil;Assim lá na Grécia ao escravo insulanoTornavam distinto do vil muçulmanoAs linhas corretas do nobre perfil.
Por casos de guerra caiu prisioneiroNas mãos dos Timbiras: - no extenso terreiroAssola-se o teto, que o teve em prisão;Convidam-se as tribos dos seus arredores,Cuidosos se incubem do vaso das cores,Dos vários aprestos da honrosa função.
Acerva-se a lenha da vasta fogueiraEntesa-se a corda da embira ligeira,Adorna-se a maça com penas gentis:A custo, entre as vagas do povo da aldeiaCaminha o Timbira, que a turba rodeia,Garboso nas plumas de vário matiz.
Em tanto as mulheres com leda trigança,Afeitas ao rito da bárbara usança,índio já querem cativo acabar:A coma lhe cortam, os membros lhe tingem,Brilhante enduape no corpo lhe cingem,Sombreia-lhe a fronte gentil canitar,
lunes, julio 15, 2013
Yo quiero a mi hijo pero a veces no puedo parar de gritar
Una semana después de haber cumplido 37 y estoy pensando mucho en Dodó. Tengo bastante mala memoria pero recuerdo cosas en las cuales hace mucho no pensaba porque no venían a colación. Pero no sé cómo mis recuerdos se relacionan con estos días.
Me acuerdo mucho cuando jugábamos a disfrazarnos en el balcón de su departamento contrafrente, con sol de tarde y tan preciosamente 60s. Lucía y yo nos disfrazábamos con ropa remanente de las obras que había producido Dodó en los 60s y 70s, como Las Mariposas son Libres y muchas otras que ya ni recuerdo.
Dodó fue quien me llevó a ver Titanes en el Ring y el calor que hacía en ese estudio no lo volví a sentir nunca más. Como tenía 8 o 9 años no me quería sacar la remera, a pesar de que todavía era chata y de que Dodó me alentaba mucho. Bañando a los chicos recordaba los baños de espuma en ese baño tan grande y ventilado. recuerdo las botellas de coca cola en miniatura y el cajón en el cual venían.
Saltar en su cama que era un sommier acolchonadísimo, comer galletitas ahí mismo y que a la noche se quejara de las migas. Pero Dodó nunca se quejaba, ni nos retaba. Que Dodó me dijera Pochita Morfona.
La comida en su casa era arroz con pollo, milanesas de carne finitas, que no me gustaban porque les ponía queso rallado y siempre me lo negaba, pescado a la cacerola con morrón, tomate, cebolla y papas, varénikes con crema y cebolla dorada, ñoquis a la romana. El arroz era tomado en serio, nunca era hervido, lo saltaba y quedaba crocante. De postre torta de chocolate, que era una especie de biscochuelo de color y sabor muy intenso, la tarta de manzana: era de masa bien finita y crocante, con puré de manzana, crema y nueces partidas. Torta de ciruela había de dos tipos una un bizcochuelo marmolado fucsia y vainilla que era con ciruelas remolacha, la cosa más linda y rica que haya comido. El otro tipo era una tarta con ciruela pasa que nunca me gustó mucho y me decepcionaba por ser tan diferente y sin embargo provenir de la misma fruta.
Y en su viaje de hace algunas semanas mi mamá me trajo una hoja fotocopiada con la letra de ella. Esa letra que hacía mucho que no veía y me saltó a los ojos por ese afecto que siempre tuvo.
Es una copia de un guión sobre un piloto y tiene una receta sobre Chocolate Chips Cookies en Spanglish. Pero del otro lado está la joya de la corona: el embrión de un programa de televisión y la primera frase es :
Yo quiero a mi hijo pero a veces no puedo parar de gritar y más abajo dice. "programa a la noche".
Después la letra camabia y las anotaciones pasan a ser en inglés
man in audience... father abandoned family, mother was alcoholic left as only person responsible for older retarded brother
younger sister with perceptual problem
problem as adult = lack of self esteem
working a problem the therapy
sigue un poco más y después vuelve la letra de Dodó.
Programa a ver quién puede dirigirlo
Cuando se le cae algo, no pegar el grito, aguantárselo a pesar de todos los problemas que pueda tener.
La mayor tenía que tener la responsabilidad de ayudar a sus hermanitos menores (yo también era chiquita y tenía deseos de ser ayudada y mimada. Nunca me besó mi madre.
Una voz agradable.
3 Oprah Transcripts
2 John St
NY, NY 10038
Me acuerdo mucho cuando jugábamos a disfrazarnos en el balcón de su departamento contrafrente, con sol de tarde y tan preciosamente 60s. Lucía y yo nos disfrazábamos con ropa remanente de las obras que había producido Dodó en los 60s y 70s, como Las Mariposas son Libres y muchas otras que ya ni recuerdo.
Dodó fue quien me llevó a ver Titanes en el Ring y el calor que hacía en ese estudio no lo volví a sentir nunca más. Como tenía 8 o 9 años no me quería sacar la remera, a pesar de que todavía era chata y de que Dodó me alentaba mucho. Bañando a los chicos recordaba los baños de espuma en ese baño tan grande y ventilado. recuerdo las botellas de coca cola en miniatura y el cajón en el cual venían.
Saltar en su cama que era un sommier acolchonadísimo, comer galletitas ahí mismo y que a la noche se quejara de las migas. Pero Dodó nunca se quejaba, ni nos retaba. Que Dodó me dijera Pochita Morfona.
La comida en su casa era arroz con pollo, milanesas de carne finitas, que no me gustaban porque les ponía queso rallado y siempre me lo negaba, pescado a la cacerola con morrón, tomate, cebolla y papas, varénikes con crema y cebolla dorada, ñoquis a la romana. El arroz era tomado en serio, nunca era hervido, lo saltaba y quedaba crocante. De postre torta de chocolate, que era una especie de biscochuelo de color y sabor muy intenso, la tarta de manzana: era de masa bien finita y crocante, con puré de manzana, crema y nueces partidas. Torta de ciruela había de dos tipos una un bizcochuelo marmolado fucsia y vainilla que era con ciruelas remolacha, la cosa más linda y rica que haya comido. El otro tipo era una tarta con ciruela pasa que nunca me gustó mucho y me decepcionaba por ser tan diferente y sin embargo provenir de la misma fruta.
Y en su viaje de hace algunas semanas mi mamá me trajo una hoja fotocopiada con la letra de ella. Esa letra que hacía mucho que no veía y me saltó a los ojos por ese afecto que siempre tuvo.
Es una copia de un guión sobre un piloto y tiene una receta sobre Chocolate Chips Cookies en Spanglish. Pero del otro lado está la joya de la corona: el embrión de un programa de televisión y la primera frase es :
Yo quiero a mi hijo pero a veces no puedo parar de gritar y más abajo dice. "programa a la noche".
Después la letra camabia y las anotaciones pasan a ser en inglés
man in audience... father abandoned family, mother was alcoholic left as only person responsible for older retarded brother
younger sister with perceptual problem
problem as adult = lack of self esteem
working a problem the therapy
sigue un poco más y después vuelve la letra de Dodó.
Programa a ver quién puede dirigirlo
Cuando se le cae algo, no pegar el grito, aguantárselo a pesar de todos los problemas que pueda tener.
La mayor tenía que tener la responsabilidad de ayudar a sus hermanitos menores (yo también era chiquita y tenía deseos de ser ayudada y mimada. Nunca me besó mi madre.
Una voz agradable.
3 Oprah Transcripts
2 John St
NY, NY 10038
lunes, julio 01, 2013
No quería que pasara
pero pasó, estuve mil veces a punto de escribir acá pero no se pudo y así pasó un mes.
Un mes de chicos saludables y un Dante cada vez más sonriente y falante. Un Ulises con frases como por ejemplo: "esto abre porta". Y ahora me voy a comer porque hoy es mi cumpleaños. Sashimi bajo una lluvia frondosa que no para desde hace 10 días.
Un mes de chicos saludables y un Dante cada vez más sonriente y falante. Un Ulises con frases como por ejemplo: "esto abre porta". Y ahora me voy a comer porque hoy es mi cumpleaños. Sashimi bajo una lluvia frondosa que no para desde hace 10 días.
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